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Desvistiendo almas : Pedrína y Río en Lima

Una crónica de Wili Jiménez

Publicado: 2016-12-04


La Máquina Camaleón (Ecuador), Pedrina y Río (Colombia) y Kanaku y El Tigre (Perú) fue, sin duda, un buen cartel para un concierto, lo inusual era que se presentaba en un Centro Cultural; retrasado, camino al concierto, me preguntaba como resolvería Pedrina y Río, dar un show en un recinto no habitual para su estética de brillo, la respuesta fue desvistiéndonos, acercándonos, que no importa el lugar pues son los sentimientos los que relucen más que lo aparente.

La oferta festivalera nacional no necesariamente nos ha posibilitado ver lo más interesante que nos presenta actualmente Latinoamérica como si lo han logrado ciertos conciertos en recintos más pequeños, fue el caso del que ahora hago una crónica, concierto realizado en el Centro Cultural Ccori Wasi.

En Lima, los conciertos nunca empiezan a la hora señalada, sino horas más tarde, este caso fue la excepción, así que por confiar en la norma… llegué tarde a la presentación de los teloneros, La Máquina Camaleón, banda ecuatoriana que deseaba ver dado lo poco, pero interesante que había escuchado de ella. Llegué 7.30 PM, minutos antes que Pedrina y Río salieran al escenario, me desconcertó encontrar un auditorio de butacas, me ubiqué, fiel a mi costumbre, en la primera fila, colocándome cerca de una chica, digamos, con actitud, pensando que ella me datearía sobre la banda que me había perdido, en efecto, así fue, rápidamente me puso al día, luego el escenario fue llenándose de flores, salió “Juan Por Dios” y se puso a cargo de las programaciones en una laptop, anunciando a Pedrina y Río, era 7:45 PM.

 

Una intro dio pasó a “Serás” y ésta a “Más feliz”, quizá ahí Pedrina, cortada seguramente por un auditorio con gente sentada en butacas (discúlpenos muchachos, los asistentes tampoco pensábamos encontrarnos con éstas), se atrevió y bajó del escenario a los peldaños de éste, ¡a un metro de los que estábamos en primera fila! Había observado que la “chica con actitud”, una guapa morena llamada Enjoli, se cantaba todo, y hacia ella enfiló como cantando solo para esa descubierta fan, como si ella representará su público peruano, rato después Pedrina me contaría, a solas, que eso le había ayudado a enganchar con un público desconocido para el trío, y cuanto le había servido ello dado que en una presentación, en su propio país, había encontrado hostilidad, en esos momentos del concierto ella no sabía lo que le referí después, que tenemos un público local que, cuando, aprecia una propuesta extranjera está dispuesto a llegar hasta al sacrificio, y que siendo la suya una buena propuesta sería aún más considerada, bueno, todo eso ocurrió después, volviendo al concierto, éste transcurría con “Malo”, “Pelón”, “Quisiera”, el trío en escena agitaba a las primeras filas, a las cuales Pedrina les había solicitado que se paren. Enjoli y una chica que estaba a su costado, Jess, comandaban el frenesí, la fiesta estaba dándose en… un centro cultural.

Cuando Pedrina anunció la versión que hacen del clásico de Jeanette “¿Por qué te vas?”, me quedó claro la razón de mi enganche emocional con ellos, Pedrina, así como la veterana inglesita, sabe abrirnos su corazón y cantarnos, casi al oído, sinceras confesiones que a veces una persona le hace solo a un espejo, “Mirándote”, uno de los temas que le tocó el turno presentarlo, da fe de ello; luego, se dieron el gusto de presentar una nueva canción “Quererte”. Se despedían ante un NO rotundo de la mayoría de los asistentes, anunciando “Pedacito de mi vida”, el corazón me palpitó más aceleradamente recordando esa canción que le encantaba a Sofía, mi abuela materna, mi mentora, la había visto decena de veces en Youtube y quería comprobar si Pedrina la cantaría con tanto sentimiento que transmitía a pesar de la fría pantalla de mi laptop, no me defraudó, ella se bajó del escenario para cantarla y bailarla con sus fans de primera fila, con selfies y besos de por medio, Río también lo disfrutaba… casi bailando con una fan. ¡Increíble!

La despedida llegó con otra de sus confesiones: “Enamorada”, Río disfrutaba dándole a la guitarra y a la sonrisa, Pedrina, trepada nuevamente en el escenario, nos daba a entender que la canción era para ella. Sin embargo, la despedida verdadera se la dio el público que improvisó un canto cumpleañero a Río que estaba, ese día, de onomástico. El trío, se despidió muy emocionado, pero la alegría no acabaría ahí, un chico de la producción avisó a los fans que Pedrina y Río esperarían fuera del auditorio para firmar autógrafos y tomarse fotos con ellos, en una salimos todos/as, y un ambiente de camarería se armó en una sala contigua al auditorio.

 

Yo corté con la celebración de afuera para ingresar a la celebración de adentro, con unos Kanaku y El Tigre que ya se mandaban un set que sonaba a grandes éxitos, desfilaban unas tras otras esas piezas de pop raro con los que la banda está definiendo parte de lo mejor de nuestra década musical: “Caracoles”, “Bubucelas”, “Bicicleta”, “Si te mueres mañana”, “Quema, quema, quema”. Para “Pulpos”, invitaron a Pedrina a subir al escenario, dado que habían registrado una versión con el dúo. Con el cantante de la banda accidentado, sentado en un banco todo el tiempo, la presentación de la banda nacional transcurrió en un ambiente íntimo, con presencia de fans a los que ellos llamaban por sus nombres. El cierre llegó con “Hacerte venir” (¡qué tal título!) y “Lucía”. Los miembros de Kanaku y El Tigre demostraron en escenario, tan tranquilamente, manejar bien sus instrumentos que los convierten hoy en día en una de las mejores propuestas musicales peruanas.  

Al salir del auditorio, encontré a Pedrina buscando una toma de corriente para cargar su celular en una de las salas de exposiciones del centro cultural, estaba preocupada por cargarlo rápidamente dado que tenía en éste un número telefónico de una señora ya mayor, amiga de su madre, que había venido a verlos en escena, pero, que se había marchado rápidamente tras el fin de su presentación, y ella no había podido agradecerle el apoyo moral que significó su asistencia, ese lindo detalle de “Ped” me dio confianza para conversar con ella sobre lo que había sido el show, le había encantado lo cálido que había sido el público empezando por Enjoli, que ello le había dado confianza para desarrollarlo, me dijo, también, que le gustaba Kanaku y no sólo porque eran sus amigos, eso me dio pie para comentarle sobre la escena nacional contemporánea de música, sobre otros artistas nacionales que habían ido a presentarse a su país; le expresé que el show rosa que dieron en el último Rock al Parque (Bogotá) era tan audaz como necesario en ese fest que se ha tornado metalero-cerrado, me dijo, que en una ocasión como esa la actitud había sido reafirmar el pop yendo para adelante, sin temor, que el pop también dice cosas, ese momento daba pie ya para una entrevista pero ¡ningún tomacorriente funcionaba! y la manager, que surgió de la nada, sugirió ir al camerino a intentar cargarlo. Consideré que era momento de despedirme, obviamente con afecto por la grata impresión que me había causado la pequeña y guapa colombiana, y sí, abuela, la belleza de una persona bien cabe en un frasco chico, como decías. Ella no se equivocaba… le hubiera encantado Pedrina y Río, aunque pasaba del color rosa.

Wili Jiménez Torres

Fotos: Enjoli Matallana, la chica con actitud.


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